Protectores gástricos, bacterias e infecciones

Los inhibidores de la bomba de protones (IBPs) son un grupo de medicamentos que se utilizan para tratar la acidez y el ardor de estómago. Entre ellos el más conocido es el omeprazol, el rey de los protectores gástricos (en España es el segundo medicamento más prescrito, por detrás del paracetamol). Algunos hermanos del omeprazol que quizá te resulten familiares son el lansoprazol, el pantoprazol, el esomeprazol o el rabeprazol. Concretamente, estos medicamentos actúan inhibiendo o disminuyendo la producción de ácido por parte de las células de la pared del estómago, lo que a su vez puede ayudar a prevenir los síntomas del reflujo gastroesofágico y la formación de úlceras gástricas y duodenales. También están indicados como protectores cuando se administran conjuntamente con medicamentos que pueden ser agresivos para el estómago como los antiinflamatorios no esteroideos (AINES, como la aspirina, el ibuprofeno o el naproxeno).

En los últimos años, estudios recientes han puesto de manifiesto que los IBP pueden alterar los microorganismos del intestino, causando un aumento de las infecciones bacterianas. El consumo de IBP se ha asociado a un mayor riesgo de diarrea causada por el sobrecrecimiento de la bacteria Clostridium difficile (estudio). No obstante, la relación causa-efecto aún no está del todo clara (revisión).

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Hasta ahora el impacto de los IBP sobre la microbiota intestinal no se había estudiado en grandes grupos de población. En un estudio reciente, para investigar la relación entre el uso de IBP y la composición de la microbiota intestinal se analizaron las heces de 1827 gemelos sanos de 19-88 años de edad. Los investigadores encontraron una menor diversidad microbiana y un descenso de bacterias comensales beneficiosas en aquellos que usaron IBP, independientemente del uso de antibióticos. Además, el uso de IBP se asoció a un aumento de las bacterias del orden Lactobacillales, particularmente de la familia Streptococacceae. Las bacterias que aumentaron debido al uso de IBP normalmente solo deberían forman parte de la microbiota de la boca y la faringe.

Al tratarse de un estudio observacional que usó los datos autoreportados por los participantes en el estudio en cuanto al uso de medicamentos IBPs, no se puede establecer una relación causal. Las asociaciones observadas se replicaron en un análisis apareado independiente entre 70 parejas de gemelos monocigóticos que eran discordantes para el uso de IBPs. Aunque sea una intervención con un tamaño de muestra reducido, se pone de manifiesto que los cambios en la microbiota tras 4 semanas de tratamiento con IBPs están mediados por el uso de estos medicamentos. Según los autores del estudio, al reducir la producción de ácido del estómago (que es una barrera protectora que forma parte de nuestras defensas innatas), los IBPs favorecen que las bacterias que habitan en la nariz y la boca lleguen al intestino, que no es su hábitat preferido. Es decir, los IBPs eliminan la barrera defensiva del pH ácido entre el tracto gastrointestinal superior e inferior, contribuyendo a generar un desequilibrio en las comunidades microbianas que habitan en nuestro intestino.

En general, se considera que el riesgo debido a las infecciones causadas por el uso de los IBPs es bajo en comparación con el beneficio que se obtiene. Lo que sí parece razonable es no abusar del omeprazol y los otros medicamentos de su familia. Éstos se deberían usar solo para sus indicaciones terapéuticas que vienen recogidas en su ficha técnica y que son el tratamiento del reflujo gastroesofágico y de la úlcera gástrica y duodenal.

Si usamos los IBPs como protectores gástricos para tratar molestias leves o temporales, en principio no debemos preocuparnos por su impacto sobre los microorganismos beneficiosos que habitan en nuestro intestino. El problema surge cuando los usamos de forma crónica (por ejemplo, es habitual en personas mayores) y en estos casos se puede valorar suplementar con un probiótico.

Mi consejo final:

  • Te recomiendo tomar un probiótico para restaurar el equilibrio en tu microbiota intestinal si tomas algún protector gástrico como el omeprazol.
Andreu Prados
Farmacéutico y dietista-nutricionista

Imagen de la portada: https://farmaciagemmarubis.wordpress.com

Bibliografía:

  • Seto CT, Jeraldo P, Orenstein R, Chia N, DiBaise JK. Prolonged use of a proton pump inhibitor reduces microbial diversity: implications for Clostridium difficile susceptibility. Microbiome. 2014; 2:42. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4242847/.
  • Tleyjeh IM, Bin Abdulhak AA, Riaz M, Alasmari FA, Garbati MA, AlGhamdi M, et al. Association between proton pump inhibitor therapy and Clostridium difficile infection: a contemporary systematic review and meta-analysis. PLoS One. 2012; 7(12):e50836. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23236397.
  • Jackson MA, Goodrich JK, Maxan ME, Freedberg DE, Abrams JA, Poole AC, et al. Proton pump inhibitors alter the composition of the gut microbiota. Gut. 2015; doi: 10.1136/gutjnl-2015-310861. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26719299.

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