Obesidad sana: ¿mito o verdad?

Es habitual leer el término ‘obesidad sana’ o ‘obesidad metabólicamente sana’ en los estudios científicos, pero ¿cómo se puede tener exceso de peso y estar metabólicamente sano? ¿Cuáles son los factores protectores responsables del perfil metabólico saludable que caracteriza a las personas con ‘obesidad sana’ en comparación con las que tienen una obesidad acompañada de síndrome metabólico?

La obesidad metabólicamente sana o obesidad no complicada se puede explicar por una predisposición genética, por factores relacionados con el estilo de vida o por ambos. Se ha relacionado con el nivel de actividad física (estudio) y con un perfil de microbiota intestinal poco diversa (revisión). La presentan aquellas personas que tienen un menor contenido de grasa central o visceral y menores alteraciones metabólicas y factores de riesgo cardiovasculares de lo que cabría esperar en función de su Índice de Masa Corporal (IMC). Recientemente se han publicado dos revisiones (revisión; revisión) que abordan las características de la obesidad metabólicamente sana.

Se estima que las personas con obesidad metabólicamente sana representan entre un 10-45% de la población adulta con obesidad, con una mayor presencia entre los adolescentes y las mujeres adultas con obesidad. Pero identificar a las personas con obesidad metabólicamente sana no es sencillo, puesto que actualmente no existe una definición estándar consensuada de obesidad sana. Lo que sí parece estar claro es que la obesidad sana se caracteriza por una menor presencia de enfermedades degenerativas que acompañan típicamente a la persona con obesidad. Por si eres curios@ y te apetece profundizar más, las características que se utilizan para definirla se resumen en una ausencia de resistencia a la insulina o de los criterios indicativos de síndrome metabólico, e incluyen:

  1. Sensibilidad a la acción de la insulina cuantificada mediante el procedimiento denominado pinza euglucémica hiperinsulinémica o clamp euglucémico hiperinsulinémico (aunque se trata de una técnica invasiva, cara y muy costosa), a través de la tasa estimada de disposición de glucosa(TEDG) o el índice de sensibilidad de la insulina después de un test de tolerancia a la glucosa oral.
  2. Presencia de menos de dos de los siguientes desórdenes cardiometabólicos: presión arterial sistólica igual o superior a 130 mmHg, presión arterial diastólica igual o superior a 85 mmHg, triglicéridos igual o superior a 1,7 mmol/L o igual o superior a 150 mg/dL, glucosa en ayunas igual o superior a 5,6 mmol/L, índice HOMA-IR (siglas en inglés del modelo homeostático de evaluación de la resistencia a la insulina) igual o superior a 5, proteína C-reactiva ultransensible igual o superior a 0,1 mg/L, colesterol unido a HDL igual o inferior a 1,03 mmol/L o 40 mg/dL en hombres e igual o inferior a 1,03 mmol/L o 50 mg/dL en mujeres.
  3. Presencia de menos de tres criterios de síndrome metabólico (glucosa elevada en ayunas, triglicéridos elevados, colesterol total elevado, sobrepeso).
  4. Personas con un IMC superior a 30 kg/m2 y niveles de colesterol unido a HDL de al menos 40 mg/dL en ausencia de diabetes tipo 2 e hipertensión.

Si los criterios para diagnosticar la obesidad sana están poco claros, los factores o mecanismos implicados aún lo están menos. No obstante, como factores protectores que están presentes en las personas con obesidad metabólicamente sana se han identificado los siguientes:

  • Distribución de la grasa corporal: tener un menor contenido de grasa central o visceral, independientemente del peso corporal total y del IMC, junto con un menor contenido de grasa en el hígado y una menor acumulación de grasa en los diferentes órganos periféricosdetermina si una persona con obesidad es metabólicamente sana o no lo es. El IMC como indicador de salud parece ser que no es tan útil como se pensaba en un principio (revisión; revisión). Teniendo en cuenta solo el IMC nos podemos encontrar con personas con obesidad que sean metabólicamente sanas.
  • Inflamación de la grasa corporal: la grasa visceral es una fuente importante de sustancias pro-inflamatorias -como la proteína C-reactiva, entre otras-, que en concentraciones altas mantenidas en el tiempo aumenta el riesgo de diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular y enfermedad por hígado graso. Además, la acumulación de células inmunitarias en el tejido adiposo acentúa aún más esta inflamación. Las personas con ‘obesidad sana’ tienen un estado inflamatorio más favorable que las que las personas con riesgo de resistencia a la insulina: menos concentraciones de sustancias pro-inflamatorias (proteína C-reactiva y alfa1-antitripsina, entre otras) y más concentraciones de sustancias anti-inflamatorias.
  • Perfil de hormonas: las concentraciones de adiponectina, una hormona fabricada por nuestro tejido adiposo, están más altas en las personas con obesidad metabólicamente sana, hecho que se explica debido a que estas tienen una menor acumulación de grasa visceral.

En la siguiente tabla te resumo las características principales que permiten diferenciar a las personas con obesidad metabólicamente sana de las que tienen una obesidad con un perfil metabólico menos saludable.

Factores de riesgo

Tipos de obesidad

       Metabólicamente sana               Metabólicamente enferma

Grasa corporal

Periférica > Visceral

Visceral > Periférica

Marcadores inflamatorios

Menor circulación de PCR y

alfa1-antitripsina

Mayor circulación de PCR, TNF-alfa, factor del complemento C3, IL-6 e IL-8

Perfil metabólico

Sensible a la insulina, niveles bajos de glucosa e insulina en plasma en ayunas, menos triglicéridos plasmáticos, más colesterol HDL y presión arterial normal

Resistencia a la insulina, más ácidos grasos libres en vena porta, más triglicéridos, ­más colesterol LDL e hipertensión

Perfil hormonal

Niveles buenos de adiponectina

Niveles bajos de adiponectina

Tabla modificada y traducida a partir de Gonçalves et al. Nutrition. 2016;32(1):14-20.

Leyenda: PCR, proteína C-reactiva; TNF-alfa, factor de necrosis tumoral alfa; IL-6, interleuquina 6; IL-8, interleuquina 8.

A pesar delas diferencias expuestas entre la obesidad metabólicamente sana y la que no lo es, en la comunidad científica aún existe debate sobre si realmente las personas con ‘obesidad metabólicamente sana’ están sanas. Algunos estudios a largo plazo han sugerido que la ‘obesidad sana’ es un estado transitorio y que a la larga estas personas no están exentas de acabar desarrollando un síndrome metabólico.

En conclusión, no todas las personas con obesidad son iguales. Aunque se están empezando a identificar los factores protectores responsables de un tipo de obesidad sana, la predisposición genética a padecerla, así como su duración y posible evolución a un síndrome metabólico está aún por aclarar.

Andreu Prados
Farmacéutico y Dietista-Nutricionista

Imagen de la portada: Google Images.

Bibliografía:

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