¡Muévete! Hazlo por ti… y por ella

Actualmente la vida sedentaria es lo que está de moda. Según un informe reciente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de la mitad de los adultos de los países desarrollados realiza una actividad física insuficiente. De hecho, España es uno de los cuatro países más sedentarios de Europa, por detrás de Grecia, Bulgaria y Portugal. La última Encuesta Nacional de Salud de España (ENSE) reveló que el sedentarismo asciende al 36%, en hombres, y al 47%, en mujeres. Como los niños imitan a los adultos, el sedentarismo en niños y adolescentes también es la norma (estudio). El sedentarismo es responsable de aproximadamente una de cada diez muertes prematuras (estudio). Y tú, ¿te consideras una persona inactiva? Según la OMS, se definen como sedentarias o inactivas aquellas personas que no realizan más de 90 minutos de actividad física a la semana.

A nivel de curiosidad, ¿sabías que aunque a menudo los términos actividad física y ejercicio se usan como sinónimos, en realidad no lo son? La actividad física se define como cualquier movimiento corporal producido por la acción de la musculatura esquelética que incrementa el gasto energético. En cambio, el ejercicio es la actividad física planificada, estructurada y repetitiva (revisión).

El ser humano ha evolucionado para ser físicamente activo a lo largo de toda su vida, de forma que cuanto más físicamente activos seamos, muchísimo mejor para nuestra salud. Se ha demostrado que el ejercicio tiene múltiples efectos beneficiosos sobre un gran número de procesos (función cardiovascular, dislipemia, adiposidad visceral, hipertensión y reducción del riesgo de mortalidad global). Sin embargo, en qué medida el entrenamiento físico puede ejercer un efecto sobre la función inmune a través de interactuar con la microbiota es un campo de estudio muy reciente.

La relación existente entre la microbiota y el ejercicio o un estilo de vida sedentario ha sido poco estudiada. Se ha visto en ratas que el ejercicio físico puede modificar la microbiota (estudio). En base a esta observación, un grupo de investigación de la Universidad Nacional de Irlanda se planteó la hipótesis que los atletas podían tener una microbiota más variada en comparación con sus controles sedentarios. Para comprobar esta hipótesis, analizaron la microbiota intestinal de 40 hombres jugadores profesionales de rugby. Como grupo control se utilizaron 46 hombres sanos que no eran atletas profesionales, pero con la misma envergadura y edad de los jugadores de rugby. La mitad de este grupo tenía un Índice de Masa Corporal (IMC) igual o inferior a 25 kg/m2, y la otra mitad un IMC superior a 28 kg/m2. Todos los participantes en el estudio completaron un cuestionario de la cantidad y frecuencia de consumo de alimentos durante las últimas cuatro semanas. También se evaluaron los niveles de actividad física de los sujetos controles de forma subjetiva a través de un cuestionario.

 Imagen: Flickr.

El resultado más sorprendente fue que los jugadores de rugby tenían una mayor diversidad de especies microbianas en su microbiota intestinal en comparación con sus controles, especialmente aquellos con un IMC superior a 28 kg/m2. En el análisis de la microbiota intestinal de los atletas se encontraron hasta 113 géneros microbianos distintos, mientras que en los controles tan solo 61-65 géneros. Este es el primer estudio que pone de manifiesto que el ejercicio aumenta la diversidad microbiana del intestino en humanos. Por ejemplo, los jugadores de rugby tenían proporciones mucho más altas del género bacteriano Akkermansia, en comparación con los controles con sobrepeso. En esta línea, se ha visto que la bacteria Akkermansia muciniphila es poco abundante en las personas obesas o con desórdenes metabólicos asociados (estudio; estudio). El hecho que hacer ejercicio aumente la proporción de esta bacteria en el tracto gastrointestinal sirve para explicar, al menos en parte, los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el ecosistema intestinal.

Además, se observó que los atletas tenían menores niveles de marcadores inflamatorios y un mejor perfil metabólico en comparación con los controles con un IMC superior a 28 kg/m2:

       Imagen: Gut journal – Supplementary Data.

Conviene destacar que el análisis de la ingesta dietética de los jugadores de rugby encontró que, en comparación con los controles, su ingesta de gramos de proteína, grasa saturada, carbohidratos complejos y azúcares fue significativamente superior a la de los controles. Además, los jugadores de rugby presentaron una ingesta superior de frutas y hortalizas que los controles. Los autores también estudiaron hasta qué punto la alimentación podía influir en la mayor diversidad microbiana y encontraron que la ingesta de proteínas podía explicar en parte la mayor diversidad microbiana en los jugadores de rugby. Por lo tanto, es la combinación de ejercicio y alimentación (en este estudio en particular, las proteínas de la dieta) lo que tiene un impacto sobre la diversidad microbiana del intestino. La diversidad de la microbiota actualmente se plantea como un nuevo indicador de salud, aunque aún queda mucho por definir lo qué se considera un perfil de microbiota saludable en humanos (revisión).

En conclusión, estos hallazgos indican que el ejercicio es un nuevo factor importante en la relación entre la microbiota intestinal, las defensas y el metabolismo del huésped. Considerar la práctica de ejercicio físico a diario puede beneficiar más de lo esperado a nuestros pequeños inquilinos. ¿Tienes planeado hoy dedicar una parte de tu tiempo a cuidar tu salud a través de realizar ejercicio? Mi recomendación es que te muevas como sea: hazlo por ti… y por tu querida microbiota.

Andreu Prados
Farmacéutico y Dietista-Nutricionista

Bibliografía:

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