¿Me pueden ayudar los probióticos en los trastornos digestivos funcionales?

En mi post de hace un par de semanas te introducía la importancia de la alimentación en los trastornos digestivos funcionales.

Sin perder de vista nuestra genética, inmunidad y fisiología, las comunidades microbianas que habitan en nuestros intestinos tienen, junto con nuestra alimentación, un papel clave en el desarrollo de los trastornos digestivos funcionales.

Papel de la microbiota en los trastornos digestivos funcionales

El origen microbiano de los trastornos intestinales funcionales se apoya en:

  • Alteraciones en la composición y funciones de la microbiota intestinal que, en muchos casos, se pueden revertir mediante la administración de antibióticos específicos, prebióticos, probióticos e intervenciones dietéticas.
  • Deterioro de la función de barrera intestinal, inflamación de bajo grado sin daño tisular y alteración sensorio-motora del colon, asociado a una inestabilidad del eje cerebro-intestino-microbiota.

¿Sabías que la severidad de los síntomas de estos trastornos, como el síndrome de intestino irritable (SII), se ha relacionado con huellas microbianas específicas?

Partiendo de las alteraciones en la interacción microbiota-huésped antes descritas, parece razonable plantearse si los probióticos nos pueden ayudar en los trastornos intestinales funcionales.

Probióticos en los trastornos intestinales funcionales

Aunque la evidencia científica hasta la fecha no es suficiente para recomendar el empleo sistemático de probióticos en los trastornos intestinales funcionales, su uso complementario a otros tratamientos puede tener un efecto beneficioso. Los probióticos se han estudiado mayoritariamente en el SII, pero también en sintomatología de dolor abdominal funcional, distensión e hinchazón abdominal y sobrecrecimiento bacteriano.

Diferentes documentos de consenso a nivel internacional incluyen los probióticos como parte del tratamiento de los desórdenes gastrointestinales funcionales:

En forma de complementos alimenticios o de alimentos funcionales (leches fermentadas), hay varias cepas pertenecientes a los géneros Bifidobacterium, Lactobacillus, Streptococcus, Escherichia y Saccharomyces que han mostrado su eficacia en el tratamiento del SII y de la distensión e hinchazón abdominal. Recuerda que un probiótico no debería contener menos de 1 x 10e9 unidades formadoras de colonias mil millones de microorganismos por cada cepa que contenga. Si quieres conocer la traducción en dosis y marcas concretas, accede a mi ebook gratuito sobre probióticos.

Según un reciente meta-análisis sobre 43 ensayos clínicos, de forma global y como grupo, los probióticos y simbióticos son eficaces en el tratamiento del SII, con un efecto beneficioso sobre la sintomatología global, el dolor abdominal, la flatulencia y la hinchazón, en comparación con placebo.

No obstante, dada la heterogeneidad de los microorganismos estudiados, su dosificación, la duración del tratamiento y las características de los pacientes implicados, el uso generalizado de probióticos en los trastornos intestinales funcionales sigue siendo controvertido. Las duraciones de los estudios varían entre 4 y 12 semanas y no está claro si es mejor escoger probióticos en cepa única o mezclas de probióticos. Son necesarios estudios más homogéneos tanto en lo referente a los pacientes como a las cepas administradas.

Para evitar confusiones, te recomiendo que a la hora de leer un estudio te fijes en el subtipo de pacientes en el que los probióticos han demostrado su eficacia (por ejemplo, en población pediátrica los beneficios de los probióticos son más llamativos en los pacientes con SII en que la diarrea es el síntoma predominante), la nomenclatura científica de los probióticos (género/especie/cepa y si son especies únicas o mezclas de probióticos), la dosis y la duración del tratamiento.

Y recuerda que, aunque las patologías gastrointestinales son las que gozan del nivel más alto nivel de evidencia científica para el empleo de probióticos, no hay un probiótico que sea útil para todas las patologías digestivas.

A modo de resumen, recuerda que:

  • Los probióticos han demostrado mejoría de la sintomatología global, dolor abdominal, flatulencia e hinchazón. Estos beneficios desaparecerán poco después que finalices el tratamiento con probióticos.
  • El beneficio esperado al tomar probióticos si padeces algún trastorno intestinal funcional ha de ser modesto. Si optas por tomar un probiótico, recuerda que lo debes emplear como complemento a otros tratamientos (no como sustituto).
  • Los efectos adversos debidos a la toma de probióticos pueden incluir síntomas de origen intestinal leves y transitorios, como la hinchazón.
  • Déjate aconsejar por un profesional de la salud que te guíe. Recuerda que en algunas personas, como los pacientes críticos o con inmunodeficiencia severa, el uso de probióticos está contraindicado.

 

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