Inmunología y Nutrición: un matrimonio muy bien avenido

Desde que estudié la licenciatura de Farmacia (2004-2009) siempre he sentido una especial admiración por todo aquello que tiene que ver con nuestro sistema inmunitario (defensas). En la asignatura de Inmunología de mi tercer año de la carrera aprendí cómo funcionan nuestras defensas, los mecanismos de las enfermedades de base inmunológica y gané agilidad en las técnicas de investigación básicas en un laboratorio de inmunología clínica. Mi gusanillo de seguir aprendiendo en este campo hizo que me vinculara como becario en el laboratorio de “Inmunoreceptores del Sistema Inmunitario innato y adaptativo” del Institut D’Investigacions Biomèdiques August Pi i Sunyer (IDIBAPS) liderado por la Dra. Ana Angulo. A grandes rasgos, mi trabajo experimental consistió en estudiar distintos aspectos de la interacción del citomegalovirus -un patógeno ubicuo que causa infecciones latentes de por vida y que tiene graves consecuencias en individuos inmunocomprometidos- con el sistema inmunitario de su huésped. Este fue mi primer contacto con la Inmunología.

Mi posterior formación en Nutrición y mi inagotable pasión por seguir aprendiendo por mi cuenta me han llevado a adentrarme y bucear en el área de conocimiento relativamente novedosa de la Inmunonutrición, que es la materia que estudia las interacciones entre la nutrición y la inmunidad; aunque en círculos internacionales hay algo de controversia respecto a este término. Si ya la Inmunología y la Nutrición por separado son dos disciplinas fascinantes, imagínate cuando se juntan… Estudiar cómo lo que comemos y nuestro estilo de vida (incluyendo la actividad física, el ejercicio físico, las conductas sedentarias y el sueño, entre otros) influyen en nuestras defensas es la misión del Grupo de investigación en Inmunonutrición del Consejo Superior de Investigaciones Científicas del que formo parte, que está liderado por la Profesora Ascensión Marcos y lleva trabajando en este campo desde el año 1987.

Pero, ¿de dónde surge la Inmunonutrición? Es un hecho bien conocido que un pobre estado nutricional conlleva un mayor riesgo de contraer infecciones. Sin embargo, el conocimiento del papel que juegan los nutrientes en nuestras defensas es mucho más reciente. Una buena función de defensa del organismo está estrechamente relacionada con la salud global y el estado nutricional de una persona. Para que nuestro sistema inmunitario funcione adecuadamente, se requiere un nivel adecuado de nutrientes en el organismo, que se explica por la necesidad de fabricar nuevas moléculas durante el proceso de ataque a un agente extraño y, en segundo lugar, por su utilización en los fenómenos de división y proliferación de todas las células (“soldados”) que finalmente atacarán y eliminarán el patógeno invasor. Además, otras funciones en las que están implicadas las defensas pueden alterarse por desequilibrios en los niveles de nutrientes o causas relacionadas con la nutrición. De hecho, una situación de malnutrición, bien por exceso (por ejemplo, la obesidad) o por defecto (por ejemplo, la anorexia nerviosa) ocasiona una alteración importante de las defensas. No hay que olvidar otros factores que influyen sobre la interacción entre la nutrición y la inmunidad, como son la actividad física, el equilibrio neuroendocrino (interacción entre el sistema nervioso y el sistema endocrino) y el estrés. Para entender mejor cuál es la situación del sistema inmunitario dependiendo de un estado nutricional adecuado o deteriorado, imagínate que tu sistema inmunitario es como un paraguas, una analogía que estableció el Profesor Ranjit Kumar Chandra, un referente internacional que se considera el padre de la Inmunonutrición. Cuando el estado nutricional es adecuado (A), el sistema inmunitario nos protegerá del ataque de microorganismos, alérgenos, toxinas, células malignas, etc., frente al desarrollo de infecciones, alergias, enfermedades autoinmunes y procesos inflamatorios, entre otros. En cambio, en situaciones de malnutrición (B) el paraguas que representa nuestro sistema inmunitario está agujereado y con muchos poros que conlleva una mayor susceptibilidad para todos aquellos desórdenes relacionados con el sistema inmunitario.

(Fuente)

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA en sus siglas en inglés) reconoce que algunos nutrientes participan en el funcionamiento del sistema inmunitario, tal como te expliqué en este post. Pero ojo, el hecho que diversos nutrientes, vitaminas y minerales participen en el adecuado funcionamiento de nuestras defensas no significa que tomarlos en exceso mejorará las defensas.

Los conocimientos que genera la Inmunonutrición pueden ser útiles a la hora de mandar mensajes de salud a la población con el objetivo de evitar situaciones indeseables de malnutrición. Para ello, la Inmunonutrición permite llevar a cabo una serie de estudios basados fundamentalmente en cuatro líneas de investigación:
  • Evaluación, a través de diferentes moléculas y parámetros inmunológicos, del estado nutricional de poblaciones supuestamente sanas pero con riesgo de malnutrición (niños, adolescentes, adultos, gestantes, personas mayores, deportistas).
  • Estudio de la evolución de pacientes con enfermedades relacionadas con la nutrición y el sistema inmunitario, entre las que se encuentran las alergias alimentarias, así como la obesidad, la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, distintos tipos de cáncer y patologías de características autoinmunes, como fibromialgia, esclerosis múltiple y enfermedad de Alzheimer, en particular.
  • Estudio de los efectos de nutrientes, compuestos bioactivos y alimentos convencionales y funcionales sobre el sistema inmunitario.
  • Estudio del impacto de determinantes del estilo de vida, como la actividad física, el ejercicio, el sedentarismo, el comportamiento alimentario, el tiempo  y la calidad del sueño y el estrés, sobre la respuesta inmunitaria.

En definitiva, el uso de los parámetros inmunológicos para evaluar el estado nutricional debería tenerse en cuenta tanto a nivel individual como en epidemiología, especialmente en la clínica. La Inmunonutrición como materia emergente y transversal es una potente herramienta que permite detectar desequilibrios nutricionales a nivel subclínico, causados por una situación de malnutrición tanto por defecto como por exceso.

Andreu Prados
Farmacéutico y Dietista-Nutricionista

Bibliografía:

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