Actores sociales de la ciencia: Buceando en la investigación e innovación responsables

La comunicación científica es un sector emergente y en continua evolución que afortunadamente cada vez se tiene más en cuenta en el mundo empresarial. En España se la conoce más como periodismo científico, aunque está creciendo como disciplina académica consolidada que abarca roles tales como la educación científica y la comunicación corporativa. Otros nombres con los que se la conoce son compromiso público o responsabilidad social de la ciencia. Esto conlleva que el perfil de profesionales que se dedican a la comunicación científica sea muy diverso: desde periodistas especializados en ciencia hasta físicos, biólogos, geólogos o profesionales de la salud pasando por profesionales del campo de las humanidades y las ciencias sociales. Esta fusión de la ciencia más experimental junto con las ciencias sociales y humanísticas estudiadas bajo la lupa de la comunicación en toda su extensión la hace desde mi punto de vista una área de conocimiento en la que merece la pena ahondar.

Una faceta importante de la comunicación científica es la gestión y transmisión del conocimiento científico al resto de la sociedad y en este proceso es necesario que se produzca un intercambio de oportunidades e ideas entre investigadores, comunicadores científicos y ciudadanía. Muchas veces nos quedamos con el conocimiento en forma de datos y no lo llevamos al terreno práctico de lo cotidiano. Por ejemplo, ¿por qué en los congresos científicos no se dedica un espacio en el que el ciudadano de calle sea el protagonista y exponga sus inquietudes y nos diga al resto de profesionales qué estamos haciendo bien o mal en la transferencia de la ciencia a la sociedad? ¿Qué expectativas y preocupaciones tiene la sociedad civil en relación a los temas científicos? Opino que cualquier actividad de comunicación científica debería reportar un beneficio tangible para la sociedad y este es un reto específico que no podemos olvidar y que debe tener en cuenta un alcance de dimensión internacional.

Más allá de los científicos, los ciudadanos son una gran audiencia a la que le interesa la ciencia. En España, según los datos de la última VII Encuesta de Percepción Social de la Ciencia y la Tecnología que la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología (FECYT) realizó en 2014 y que se presentaron en abril de 2015, un 15% de l@s español@s tiene interés por temas de ciencia y tecnología, que están al mismo nivel que temas como la alimentación, el arte y la cultura, los viajes y la economía. Internet es el principal medio a través del cual la población se informa sobre temas científicos. No obstante, esto no se traduce en acudir a un gran número de actividades relacionadas con el mundo de la ciencia. Por otro lado, el grado de complicación de los temas de ciencia es uno de los principales motivos por los cuales l@s ciudadan@s se muestran poco interesad@s en temas relacionados con la ciencia y la tecnología. Además, para los temas de ciencia, el nivel de interés supera al nivel de información. Concretamente, el déficit de información sobre ciencia y tecnología de los ciudadanos se ha incrementado con respecto a 2012, lo que pone de manifiesto que son necesarias más estrategias que se centren en la comunicación y educación científica. Cuanto menos informadas estén las personas, menos libres serán para poder tomar decisiones que afecten a sus vidas. Teniendo en cuenta todos estos datos se pone de manifiesto que la ciencia se debería considerar una parte más de nuestra cultura y democratizar para involucrar a la ciudadanía.

Tal y como reconoce la Asociación Británica de las Ciencias, el sector de la comunicación científica y el compromiso público es fundamental para asegurar que la ciencia sea accesible a todo el mundo. Este sector debería posicionarse en forma de cuerpo oficial para facilitar una mayor interacción con la sociedad.

El concepto de investigación e innovación responsables (RRI, por sus siglas en inglés Responsible Research and Innovation) es relativamente nuevo y enfatiza la participación de la sociedad en el curso del progreso científico. La RRI implica el trabajo conjunto de todos los actores de la sociedad (investigadores, ciudadanos, responsables políticos, universidades, empresas, etc.) durante todo el proceso de investigación e innovación, con el fin de alinear mejor el proceso y los resultados de la investigación y la innovación con los valores, las necesidades y las expectativas de la sociedad europea. La RRI tiene en cuenta quién realiza la investigación, qué soluciona y cómo se lleva a cabo esta investigación. Pone foco en temas como la participación ciudadana, la igualdad de género en la investigación y la innovación, la ciencia abierta (incluye el acceso abierto a los artículos y revisiones científicas), la educación y comunicación científica y la dimensión ética.

¿Qué proyectos basados en la RRI hay en marcha actualmente a nivel europeo?

El programa Horizonte 2020 promueve y facilita la comprensión de la RRI a través de su programa “Ciencia con y para la sociedad” (Science With and For Society – SWAFS), sucesor del programa “Ciencia en Sociedad” y que tiene como objetivo alinear mejor los resultados que genera la investigación y la innovación con los valores, necesidades y expectativas de la sociedad europea.

La Comisión Europea financia proyectos que integran la RRI en diferentes entornos sociales. El proyecto HEIRRI (Higher Education Institutions and Responsible Research and Innovation), coordinado desde la Universidad Pompeu Fabra, quiere integrar la RRI en la educación universitaria con el objetivo de asegurar que los futuros profesionales de la ciencia y la ingeniería incorporen la RRI en su práctica profesional. Por otro lado, el proyecto NERRI (Neuro-Enhancement: Responsible Research and Innovation), también liderado desde la Universidad Pompeu Fabra, tiene el objetivo de aplicar la RRI en un campo novedoso de investigación denominado “neuromejora” (neuroenhancement), que se centra en la búsqueda de tratamientos y aplicaciones que lleguen a mejorar las capacidades mentales humanas, no solo en el contexto de tratar enfermedades sino también para mejorar las capacidades cognitivas de personas sanas. Finalmente, el proyecto KiiCS (Knowledge Incubation in Innovation and Creation for Science) pretende crear puentes de unión entre el mundo del arte, la ciencia y la tecnología.

Por otra parte, el proyecto RRI Tools está formado por 26 instituciones de 19 países europeos que, coordinadas por la Fundación “la Caixa”, trabajan de forma multidisciplinar para construir una mejor relación entre la ciencia y la sociedad. Lo que me parece más interesante es que este proyecto ha tenido en cuenta el impacto de la RRI en los sectores de política y equipos directivos, la comunidad científica, el comercio y la industria, la comunidad educativa, las organizaciones de la sociedad civil y la ciudadanía. Es decir, cubre ni más ni menos que todos los actores de la sociedad y aboga por una participación de todos ellos en el progreso científico.

En definitiva, es imprescindible que haya un espacio de interacción entre investigadores y comunicadores científicos, que se debería fomentar en los congresos científicos y también en forma de eventos locales en los que participe también la ciudadanía. En último término, la sociedad es el público diana de todos los proyectos que se desarrollen en ciencia y tecnología. En la comunicación científica tod@s y cada un@ de nosotr@s tenemos un protagonismo fundamental. Yo tengo claro que voy a sumarme en este proceso y uno de mis propósitos de este año 2016 es que a partir de ahora cada para cada acción y proyecto que lleve a cabo pueda valorar su contribución en la creación de una mejor sociedad del conocimiento a través de indicadores con los que estoy trabajando.

Me encantaría que dejes un comentario sobre los temas o ideas que te interesan y quieras compartir en relación a la investigación e innovación responsable. ¡Nos leemos!

Andreu Prados
Farmacéutico y dietista-nutricionista

Imagen de la portada: Freepik.

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