Estrategia, creatividad y mucha pasión para una comunicación científica de éxito

El lunes y el martes pasado ha tenido lugar la 7ª edición del Campus Gutenberg de la comunicación y la cultura científica. Es una cita obligada para tod@s aquell@s que nos dedicamos a la comunicación científica corporativa y te recomiendo ir si aún no lo has hecho porque ciencia y comunicación tienen más en común de lo que te puedes imaginar.

De entrada el formato del evento ya invita a ir por fomentar la interacción de los asistentes con los ponentes a través de debates, talleres, laboratorios de ideas y los espacios de networking durante los descansos y el encuentro Beer for Science. El programa se crea a partir de las propuestas que mandan científicos, profesionales de la comunicación y estudiantes. Este año como novedad se han convocado los premios Gutenberg a las propuestas exitosas y a los proyectos que no han triunfado en comunicación y cultura científica, con el objetivo último de aprender a partir de los errores y construir sobre los éxitos en comunicación científica.

En la inauguración del Campus Gutenberg se trató la importancia de la translación de los estudios experimentales en humanos y la divulgación y diseminación de los resultados así como un breve repaso a la evolución de la comunicación científica en las últimas dos décadas. La ciencia sigue presente en los medios y además del deber de comunicar los resultados de las investigaciones científicas cada vez está más integrado el rol del profesional de la comunicación científica en la estrategia de comunicación de empresas e instituciones del sector de la salud y la investigación biomédica.

La primera mesa redonda trató sobre proyectos y oportunidades de periodismo ambiental. Se hizo hincapié en la lamentable situación de precariedad del periodismo ambiental actualmente que va ligada a la “tiranía del clic” (medir el éxito de una publicación únicamente por el número de visitas y clics que haya tenido el artículo) y a que la información ambiental no despierta interés si no es un espectáculo con imágenes de alto impacto. Se remarcó también la importancia de formarse e invertir tiempo para ejercer un periodismo científico independiente y que se creen más espacios de encuentro entre los científicos y los periodistas. Si los centros de investigación estuvieran más abiertos a colaborar con los comunicadores científicos sería más fácil hacer una buena comunicación de la ciencia.

La siguiente sesión consistió en diferentes talleres simultáneos y microcharlas consecutivas. Me decanté por escoger la sesión de las microcharlas en la que diferentes comunicadores científicos compartieron su experiencia profesional en el campo de la comunicación científica:

  • Guillermo Orts-Gil, líder de Grupo de la Sociedad Max Planck y director de comunicación, nos explicó la importancia de la humanización del científico y el poder de las historias para llegar a la gente. Me quedo con su reflexión final: “La ciencia necesita la emoción como combustible y como altavoz”. No puedo estar más de acuerdo: la ciencia no tiene por qué renunciar a las emociones y a las historias para conectar con la sociedad. Te recomiendo leer este artículo de Guillermo: “Ciència, emoció, comunicació!” y conocer su proyecto “El científico sin fórmulas” que contribuye a hacer más ciencia de la comunicación científica.

  • Carlos Mateos, director de la agencia de comunicación en salud COMSALUD y vicepresidente de la Asociación de Investigadores Especializados en eSalud de España (AIES), habló sobre los estándares de calidad en la información de salud en Internet y nos dio fuentes para tratar la infoxicación en salud a la que cada día estamos expuestos, basándose en el informe eHealth Focus On (EHON), un consenso de periodistas, pacientes y profesionales sanitarios sobre el análisis del estado de la salud digital. Destacó la importancia de contrastar la información en las redes, que no debe ser sacrificada por su inmediatez, y la participación activa de profesionales sanitarios en la recomendación de webs de calidad y generación de contenidos en las mismas. Se citaron las Guías de Práctica Clínica en el Sistema Nacional de Salud elaborada por profesionales para contrastar información. En definitiva, según Carlos “la información de salud debe ser objetiva, veraz, contrastada e incluir fuentes oficiales y testimonios, diferenciando siempre entre opinión e información y dejando claro si existe o no patrocinio”.

  • Eva Buch, directora del Museo del Gas de la Fundación Gas Natural Fenosa, compartió las acciones de divulgación científica y ciencia ciudadana en los ámbitos de la eficiencia energética, la sostenibilidad y el patrimonio industrial que llevan a cabo desde el Museo del Gas. Eva nos explicó que los museos corporativos son un modelo muy instaurado en Europa para que las empresas utilizan para difundir su patrimonio y llegar a sus públicos y clientes. En sus palabras: “Un museo corporativo es un espacio abierto para comunicar, divulgar y hacer reflexionar”. También citó la fundación MESCO, que en España reúne a los museos corporativos más importantes.

  • Miquel Baidal, diseñador gráfico y creador de Illustraciencia, nos explicó ejemplos de diferentes proyectos que acercan la ciencia a la sociedad a través de la ilustración científica.

Después de la comida, hubo una mesa redonda muy interesante en la que intervinieron Ignasi Labastida, responsable de la Oficina de Difusión del Conocimiento y de la Unidad de Investigación del CRAI de la Universidad de Barcelona y líder del proyecto de Creative Commons en el Estado Español, y Simona Levi, directora de teatro, dramaturga, estratega tecnopolítica y artista multidisciplinar. El hilo conductor del debate era la importancia de que “la ciencia abierta no consiste solo en publicar datos, sino hacer esos datos comprensibles, reutilizables y reproducibles”. OpenAIRE y La Referencia son ejemplos de iniciativas de ciencia abierta en Europa y Latinoamérica, respectivamente.

En España, según el “Artículo 37. Difusión en acceso abierto” de la Ley 14/2011, de 1 de junio, de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación, “El personal de investigación cuya actividad investigadora esté financiada mayoritariamente con fondos de los Presupuestos generales del Estado hará pública una versión digital de la versión final de los contenidos que le hayan sido aceptados para publicación, tan pronto como resulte posible, pero no más tarde de doce meses después de la fecha oficial de publicación”. Para ello, Ignasi enfatizó la importancia de que el investigador haga público su artículo después del periodo de embargo en el repositorio de su universidad o centro de investigación. Por ejemplo, se citó Unpaywall como repositorio abierto de artículos científicos. Además, poder contar con un Open Peer Review permitiría que tanto el investigador como el público tuvieran acceso al trabajo de los correctores durante todo el proceso. Tanto Ignasi como Simona estuvieron de acuerdo en que debemos avanzar hacia un modelo en el que se valore el currículum de un investigador por el qué publica y no por la revista dónde publica sus resultados. Al final, Cristina Ribas, directora de comunicación digital del Ayuntamiento de Barcelona y presidenta de la Associació Catalana de Comunicació Científica, nos recordó que los comunicadores científicos, más allá de los medios, no deben olvidarse de los ciudadanos en la divulgación.

A la tarde hubo sesiones de laboratorios de ideas, microcharlas consecutivas y talleres sobre diferentes temas que abarcaron desde la eSalud hasta la participación del Tercer Sector en I+D, pasando por iniciativas novedosas para acercar la ciencia a los públicos de interés como el Escape Room y herramientas de comunicación para persuadir a grupos específicos como los inversores. En el laboratorio de ideas al que asistí conducido por Óscar Menéndez, comunicador científico y propietario de Explora Proyectos, abordamos el reto de cómo deberían ser las actividades de ciencia para adultos y salió la siguiente nube de tags:

Fuente: https://twitter.com/omenendez/status/909803317345361920

 

El segundo día del Campus Gutenberg empezó con una mesa redonda en la que los responsables de algunos de los museos más importantes de España debatieron sobre el papel de los museos científicos como canalizadores de la ciencia y del método científico a la sociedad. Se destacó también la importancia que los museos colaboren con otras instituciones para llegar a la sociedad y la inevitable necesidad de incorporar nuevas tecnologías para educar, acercar la ciencia a la ciudadanía y para poner en valor la investigación.

A lo largo de la mañana se desarrollaron diferentes talleres sobre el papel de la comunicación en la ciencia ciudadana (ejemplos: Mundo Sano, Life Respira y Mosquito Alert) y nuevas herramientas de divulgación científica. Se presentó el cómic como un recurso riguroso y ameno para divulgar temas de salud.

La última mesa redonda trató sobre los retos y oportunidades que ofrecen los modelos de financiación alternativos, como la suscripción y el mecenazgo. Cada uno tiene sus ventajas y puntos negativos y todos tienen cabida si el lector está debidamente informado y es consciente del tipo de contenido (patrocinado o no) que está leyendo y se parte de que el periodismo implica tener un compromiso con la veracidad de la información.

Al igual que la edición del Campus Gutenberg del año pasado, este año ha vuelto a ser un éxito. Me quedo con el intercambio de opiniones y el networking con diferentes expertos de la comunicación científica y el combustible para saber que la comunicación científica requiere de profesionales debidamente formados, con una visión táctica y estratégica de la ciencia y con una energía inagotable para innovar en nuevos formatos de comunicar ciencia a todos los públicos de interés.

 

Imagen de la portada: foto tomada por mí durante el Campus Gutenberg 2017.

 

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