De la bata a la corbata: La ciencia más allá del laboratorio

La semana pasada -los días 4 y 5 de noviembre- tuve el placer de asistir con mi amiga Mireia Bosch al III Congreso Nacional de Científicos Emprendedores bajo el título “El método científico para emprender: fórmulas y consejos”. Lo organizó la Fundación Damián Rodríguez Olivares y tuvo lugar en el Instituto de Ciencias Matemáticas (ICMAT) en el Campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Por si no la conoces, Mireia es estudiante del último curso del Grado en Nutrición Humana y Dietética, actualmente está trabajando para potenciar el talento joven y la ciencia dentro de la universidad y, a su vez, está iniciando su carrera como investigadora en el campo de la Neuronutrición.    

El post de hoy lo hemos preparado con mucho cariño entre Mireia y yo con el objetivo de compartir contigo nuestro punto de vista del congreso y lo que nos ha inspirado para seguir avanzando en entender la ciencia más allá de la poyata de un laboratorio. A lo largo del evento, diferentes emprendedores mostraron casos de éxito, dificultades y oportunidades a la hora de lanzar una empresa o proyecto de base científica. El formato del congreso fue a través de mesas redondas, charlas temáticas y workshops en grupos reducidos. A continuación tienes un breve extracto de los temas que se trataron:    

  • La transferencia como vía para poner el conocimiento en valor de la sociedad, y la universidad como institución comprometida con dicha función.  
  • Errores que se pueden cometer al principio de la creación de una empresa y obstáculos a los que se enfrenta el científico.
  • Por qué patentar, qué se debe patentar y en qué momento de la investigación. Repaso a los aspectos legales más importantes.
  • Comunicación del emprendimiento a la sociedad. Importancia del crecimiento de la economía de la sociedad en base a un modelo basado en el conocimiento.
  • Explicación de la trayectoria, momento actual, proyección futura y consejos de varias empresas y proyectos reales creados por científicos emprendedores (NIMGENETICS, INNEON, PRO-RETINA y NATAC).
  • Investigador o empresario. Cambio que supone pasar de estar en el laboratorio a dirigir la empresa, y cuáles son las dos caras del emprendimiento.
  • El papel de la mujer en la ciencia y desarrollo de vías para mejorar la situación actual.
  • Transferir o emprender. Transferencia a la sociedad de la investigación aplicada generada en las universidades mediante licencias o creación de spin-off y start-ups.
  • Fuentes de financiación públicas y privadas a la hora de emprender proyectos o empresas de base científica.
  • En qué se fija un inversor. Cómo solucionar la barrera de la financiación a la que se enfrenta un emprendedor al inicio.
  • Emprendimiento, financiación pública y con un especial hincapié a la eco-innovación, como el modelo que plantea Inneon.        

                           

Salón de actos del ICMAT durante el desarrollo del III Congreso Nacional de Científicos Emprendedores.

Una de las características que nos sorprendió es que los científicos y emprendedores que mostraron sus experiencias tras su salto al mundo empresarial, lo hicieron en un momento avanzado en su trayectoria profesional y tras haber adquirido experiencia en diferentes sectores. Se estima que en España la media de edad de los emprendedores en ciencias de la vida es de 50 años. En este contexto, cuando los proyectos están verdes en su inicio resulta fundamental trabajar con un equipo de personas comprometidas y con unos mismos valores para así tener la garantía que el proyecto o empresa seguirán hacia delante. Para poder conseguir los objetivos es imprescindible asociarnos con personas que actúen de acuerdo a sus valores. No podemos dejar de ser nosotros mismos porque eso luego se nota. Y a la hora de trabajar con más gente es importante que compartamos el mismo porqué; de esta forma, podremos avanzar con éxito a pesar de las dificultades y trabas que aparezcan en el camino. Volviendo a una de las principales temáticas que se trataron en el congreso, un equipo bien cohesionado suele tener más posibilidades a la hora de buscar financiación, ya que un grupo que se percibe unido atrae a más inversores.   

A lo largo del congreso se hizo mucho hincapié en tener un buen dominio del inglés y en saber comunicar a la hora de vender un proyecto como emprendedor. Es imprescindible que los profesionales comuniquemos mejor, porque nuestra visibilidad es tan importante como nuestra habilidad. Así, una vez nos hemos analizado a nosotros mismos y al corazón de nuestro proyecto, su visión, misión y valores, la segunda etapa consistirá en comunicarlo y establecer relaciones para trabajar desde la sinergia y todo ello buscando la autenticidad. Y es que cada discurso o conferencia la deberíamos afrontar como una oportunidad. Como sostiene Ferran Ramón-Cortés en su muy recomendable libro “La isla de los cinco faros”: “Comunicar permite construir relaciones porque la comunicación dice mucho de nosotros mismos y nos acerca a los demás. Crea complicidades”.      

El miércoles por la tarde asistimos al taller de oratoria impartido por Irene Tato -especializada en la comunicación en el sector sociosanitario- que nos enseñó herramientas prácticas y muy útiles a la hora de hablar en público.  

El jueves por la tarde hicimos una visita guiada al Instituto Madrileño de Estudios Avanzados en Alimentación -IMDEA Alimentación- de la mano del Dr. Alberto Dávalos. La Sede de IMDEA es el Antiguo Pabellón Central del Hospital de Cantoblanco, situado en el precioso Campus de Cantoblanco de la Universidad Autónoma de Madrid. Conviene destacar que paralelamente a las tareas de investigación, en el centro han dedicado un espacio para la divulgación científica en nutrición, alimentación y salud, con especial énfasis en la relación genes-nutrientes, y otro espacio para favorecer el intercambio de conocimientos y estrategias con el mundo empresarial. De hecho, durante la visita nos explicaron que IMDEA Alimentación organiza sus actividades en torno a tres ejes estratégicos: ciencia, empresa y sociedad y nos parece un enfoque integral muy acertado y necesario.     

                                                      

Personas que asistimos a la visita guiada de las instalaciones de IMDEA Alimentación de la mano del Dr. Alberto Dávalos.

En conclusión, la ciencia y el emprendimiento son totalmente compatibles a nivel práctico. Aunque llevar la ciencia al mundo empresarial requiere un esfuerzo mayor que en otros sectores, este es un campo que deberíamos explotar más como clave para generar riqueza en España.   

Mireia Bosch
Estudiante de último curso de Nutrición Humana y Dietética y científica apasionada en Neuronutrición 
 
Andreu Prados
Farmacéutico y Dietista-Nutricionista

Imagen de la portada: Logo del III Congreso Nacional de Científicos Emprendedores.   

 

 

 

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Cuando llegamos ellas ya estaban aquí

Posiblemente la primera idea que te viene a la cabeza cuando piensas en microbios, bacterias y virus, es que son unos bichos malos que producen enfermedades e infecciones. Aunque es cierto que los microorganismos son responsables de muchas enfermedades, la inmensa mayoría de ellos son seres vivos beneficiosos y esenciales para nuestra vida.

Los microorganismos están en nuestro planeta desde hace muchos millones de años antes que nosotr@s. Se calcula que el Big-Bang sucedió hace unos 14.000 millones de años y que la Tierra se formó hace unos 4.500-4.600 millones de años. Se han encontrado microfósiles de bacterias denominados estromatolitos que los expertos datan en unos 3.500 años de antigüedad y son la evidencia de vida más antigua que se conoce (revisión). Se cree que los microbios, las primeras células con capacidad autorreplicativa, aparecieron hace unos 3.800 millones de años probablemente en fuentes hidrotermales en los fondos de los océanos primitivos. 

                                 

Estromatolitos modernos en la bahía de Shark en Hamelin, Australia.
Imagen: microBIO.

Hace 3.800 millones de años la Tierra era un planeta con unas condiciones muy hostiles y la atmósfera no tenía oxígeno. En un primer mundo prebiótico (unos 300-500 millones de años antes de la aparición de la primera célula) aparecieron los primeros compuestos orgánicos: el RNA, las proteínas, el DNA y los lípidos. Hace unos 2.700 millones de años, poco después de que se enfriara la corteza terrestre y en zonas cubiertas por aguas poco profundas, proliferaron comunidades microbianas de cianobacterias que generaron oxígeno a partir de una fotosíntesis como la que ahora realizan las plantas verdes. Gracias a la aparición del oxígeno, la atmósfera pasó de ser anaerobia a aerobia y se fue creando la capa de ozono. De forma que el oxígeno es un “invento” microbiano. Actualmente, las cianobacterias y otras comunidades microbianas siguen siendo los habitantes más importantes del planeta Tierra por su papel importante en el equilibrio de las condiciones medioambientales: los ciclos del agua y los gases, reciclado de compuestos orgánicos, etc. Durante unos 1.800 millones de años la Tierra estaba poblada solo por microorganismos procariotas y hace unos 2.000 millones de años aparecieron los primeros eucariotas unicelulares (es decir, células con un núcleo bien diferenciado y mucho más complejas que las bacterias). Según la teoría de la endosimbiosis, hace unos 1.400 millones de años la mitocondria y el cloroplasto de los eucariotas actuales surgieron por la incorporación de una bacteria aerobia y de una cianobacteria fotosintética al interior de un eucariota primitivo, respectivamente. A partir de la aparición de estas células eucariotas “modernas” (con cloroplastos y mitocondrias) y de la colonización de la superficie terrestre continuó una explosión de la diversidad biológica y apareció la vida animal, vegetal y fúngica. Sin embargo, el origen concreto de la célula eucariota aún sigue siendo un misterio de la biología moderna (post).

   
 
Esquema del proceso de endosimbiosis.
Imagen: Wikipedia.

En el siglo XVII, Anton van Leeuwenhoek (1632-1723) fue la primera persona que observó los microbios en el agua de lluvia de los estanques o en la propia saliva humana, usando un microscopio de lente simple que él mismo diseñó. No fue hasta mediados del siglo XIX cuando la medicina entendió que las bacterias y otros microorganismos podían ser causa de enfermedad en el hombre y los animales. Las investigaciones de Pasteur y Koch pusieron en evidencia que muchas de las enfermedades infecciosas transmisibles tenían un vector microbiano específico que explicaba su difusión. A lo largo de los siglos XIX y XX, la medicina desarrolló métodos para combatir las enfermedades infecciosas a través de las medidas de higiene, saneamiento urbano, desarrollo de vacunas y descubrimiento de los antibióticos (revisión). Durante muchos años a nivel de salud pública los microbios se han considerado una carga indeseable de invasores potenciales y han tenido una connotación negativa como causa de enfermedad. Sin embargo, el ser humano al igual que los demás mamíferos ha vivido permanentemente en íntima relación de coevolución, coexistencia y cooperación con diversas comunidades microbianas desde que se iniciara la existencia de la especie humana hace unos 200.000 años (revisión). Hoy sabemos que no podemos vivir sin las bacterias. El paradigma ha cambiado y los últimos avances científicos subrayan que la inmensa mayoría de los microorganismos que viven en asociación con nosotr@s contribuyen a su buen desarrollo fisiológico. Así, en la última década, se empieza a tener en cuenta el análisis de las heces en el estudio de prácticamente cualquier enfermedad. Aunque en el estudio de la microbiota aún estamos en la Edad de Piedra, mejorar la simbiosis entre el anfitrión humano y los invitados microbianos es un pilar fundamental tanto en la prevención como en el tratamiento de la mayor parte de las enfermedades crónicas occidentales.   

En conclusión, durante más de 3.000 millones de años los microbios han sido los únicos pobladores del planeta. Las bacterias estaban aquí cuando nosotros llegamos. Tal y como dice el Dr. Ignacio López-Goñi, profesor de microbiología y virología en la Universidad de Navarra, “los microorganismos no solo nos han precedido sino que nos sobrevivirán”.               

Andreu Prados
Farmacéutico y Dietista-Nutricionista

Bibliografía:

 

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